Lo más íntimo del copywriting

por | Oct 31, 2018 | Copywriting | 2 Comentarios

Hoy te traigo un post íntimo de verdad. Hoy te vengo a hablar de bragas. Sí, sí, has leído bien. De bragas.
Conozco a muchas mujeres que tienen todo tipo de bragas. Una para cada ocasión. Sin exagerar, mira:
– Bragas para faldas por si se te levanta con el aire que tapen todo lo posible.
– Bragas para vestidos ajustados.
– Bragas de verano que no marquen lorza.
– Bragas para pantalones vaqueros de tiro bajo.
– Bragas para pantalones vaqueros de tiro alto.
– Bragas para salir a correr. Running, perdón. A veces se me olvida lo poco moderna que soy.
– Bragas para zumba.
– Bragas para yoga.
– Bragas de “ocasiones especiales”.
– Bragas de nochevieja.
– Bragas de embarazo.
– Bragas postparto.
– Bragas postparty.
– Bragas de boda.
– Bragas para la regla.
– Hasta bragas invisibles para la ropa blanca que eso y nada, es lo mismo.

Esto es información real. Lo juro. Creo que estas chicas necesitan un vestidor solo para meter las bragas. Y no empiezo con los calcetines y los sujetadores porque se me hace un post de 2000 palabras.

Yo me la juego utilizando el mismo modelo de bragas para todas las ocasiones. El riesgo es lo mío.
Del mismo color, del mismo material, del mismo tamaño. Siempre las mismas.
Bastante tengo con “conjuntar” dignamente un pantalón y una camiseta como para pensar también en cómo me quedarán las bragas.

Pensaréis que las primeras mujeres lo tienen todo mucho mejor pensado que yo.
Pero mira lo que te escribo, no es así.
Yo solo tengo que abrir el cajón y coger aleatoriamente esa prenda que es igual al resto. Siempre sé dónde guardarlas porque son igual a las demás. No tengo problemas de colores al poner la lavadora. Ni pensar cómo me van a quedar cuando las compro. Sé dónde las puedo encontrar sin problemas.
Si lo piensas, todo son ventajas porque conozco la prenda totalmente.

En cambio, las mujeres de gama amplia de bragas lo tienen mucho más difícil que yo. Recordar para qué ocasión es cada una ya es de máster. Organizarlas en el cajón. Poner diferentes lavadoras. Encontrar cada día la adecuada. Saber si esa te quedará bien con el modelo nuevo de ropa. Ahora vas, te apuntas a pádel y qué bragas te pones. Y si tienes que comprar alguna, a ver si aciertas a la primera porque encima no se pueden devolver. Problemas y más problemas.

Claramente, estoy yo en ventaja.

Pues lo mismo pasa con el copywriting. He pasado de hablar de ropa interior a textos persuasivos. ¡Toma ya!
La moraleja de toda esta historia es que hay que especializarse. Da igual al negocio al que te dediques. Especialízate.

Ser especial, mola

Como dice el refrán “quien mucho abarca, poco aprieta” (he tenido que consultar a Google si realmente se dice así porque yo y los refranes no nos llevamos de nunca).
Es decir, cuando te planteas montar tu negocio, lo mejor es enfocarlo a un sector determinado. Y no me vale el comodín “xxxxx para emprendedores” porque no estás diciendo nada. Tiene que ser mucho más específico.
Yo soy copy creativa enfocada al sector del marketing digital como ya te contaba aquí. Pero hay especializaciones de todo tipo:
Pepa es copywriter gastronómica. Solo con sus palabras ya salivas. Si eres un restaurante que necesita unos textos para vender, ¿a quién buscarías?
Paloma es redactora digital y farmacéutica que escribe para farmacias. Si eres propietario de una, ¿qué pondrías en Google para buscar a alguien que escriba tus post?
Isaac y Víctor tienen una agencia exclusivamente de viajes de buceo. Si eres buceador y quieres buscar un viaje de buceo en Filipinas, seguro que los resultados les encontrarás a ellos.

Competir en un sector muy amplio te resta posibilidades de negocio. Cuanto más cierres el círculo, mejor.
Y como ves, dentro de tu profesión o negocio, puedes buscar tu propia especialización.

También puedes rizar más el rizo y tener una hiperespecialización.  Por ejemplo, copywriter para el sector inmobiliario especializado en funnels. O diseñador gráfico de branding para el sector salud. Un círculo todavía más cerrado.

Además, conocer un sector de fondo te ayudará a la hora de trabajar. Será más fácil porque sabes todo sobre él. No tienes que empezar a investigar un nuevo sector cada vez que comienzas un trabajo.

Pero como me ha pasado a mí, a ti y a él, a veces hay que coger trabajos para seguir adelante porque la pela, es la pela. Y no pasa nada. Mañana volverás a lo tuyo.

Los caminos del emprendedor son inescrutables

Lo sé, que si búscate una especialización, que si conoce a tu cliente ideal, que si cuál es tu propuesta de valor. Demasiadas cosas en las que pensar, ¿verdad?
No, no es sencillo. Pero no te agobies.
Por ejemplo, puedes empezar en un sector amplio y ver qué tipo de clientes son los que más te llegan. Esto te puede ayudar a especializarte.

Incluso puede que cambies y tomes un camino diferente al que tenías pensado desde un primer momento, dependiendo del cliente que te solicite más o los trabajos que más te han gustado hacer. Lo habrás escuchado 100 veces. “Yo empecé haciendo encaje de bolillos y, al final, he terminado tejiendo bolsos de paja porque descubrí que es lo que realmente me gusta”.

El caso, es empezar e ir buscando tu propio camino fijándote unas metas muy claras.

Pero empieza a andar ya. ¿No crees?

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